Cada mañana pensamos en varias Cosas Imposibles Antes del Desayuno con el objetivo de inspirar. Esperamos que Amanda Colorín os ayude a mirar diferente este mundo!
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Resulta que hay una antigua medicina hawaiana que dice que cualquiera puede curar en sí mismo todo aquello que considera enfermo fuera. Animales, plantas, personas…todo.
Si le damos la vuelta a esta teoría, podemos pensar en que cuando comenzamos a poner en juicio cualquier cosa que está fuera de nosotros. como por ejemplo en la persona que se sienta enfrente en el metro, es muy probable que estemos viendo algo que debamos mirar en nosotros.
Todos somos espejos de todos. Reconocerse en el espejo es un acto de conciencia.
Lewis Carroll en Alicia en el País de las Maravilla o en A través del Espejo, demostró la sutilidad de la imagen que tenemos de nosotros como individuo.
Nunca vemos lo que es, sino lo que queremos ver y el miedo a enfrentarnos con nuestro yo más oscuro produce una ruptura con nuestra esencia.
A menudo renegamos de lo que no nos gusta en nosotros mismos, aún sabiendo que puede convertirse en nuestra gran virtud, y lo proyectamos en todo lo que nos rodea, construyendo una realidad que no siempre es agradable, pero que es una gran oportunidad para crecer y sanar.
Igualmente al contrario…con la conciencia apropiada para sanarnos de lo que vemos fuera, automáticamente lo transformamos.
Mirarnos al espejo con sinceridad y sin miedo puede abrirnos las puertas a entender por qué nos ocurren ciertas cosas. La fisiognómica árabe, heredada de la tradición griega, así lo creía. Nuestra imagen es el espejo del alma, y el espejo un engaño.
Nada es como lo proyectamos, sino como es.
Por ello, tenemos que ver la imagen que nos devuelve el espejo al mirarnos con cierto criterio, porque el pensamiento que tenemos de nosotros mismo probablemente sea falso. Replantearse ese criterio puede ser un gran principio para alcanzar la paz interior.
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